A través de la División de Desarrollo Social y Laboral, BIOS ha firmado un convenio de cooperación con el proyecto Ágora- Uruguay. El mismo, es un proyecto regional que tiene como principal objetivo insertar laboralmente a personas ciegas o con baja visión, surgiendo como iniciativa de La Fundación ONCE para la Solidaridad con las Personas Ciegas de América Latina (FOAL), el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) a través de la Dirección Nacional de Empleo (DINAE), y la Unión Nacional de Ciegos del Uruguay (UNCU).
Este Proyecto, para el cual trabajan una gran cantidad de personas con enorme voluntad y vocación de servicio, viene creciendo año tras año en nuestro país y se desarrolla en forma conjunta en Argentina, Chile, Perú y Ecuador.
Según la información otorgada por la Lic. Fernanda Fraga, Coordinadora General y Gestora Laboral de Ágora, este programa de capacitación y de apoyo a la inserción laboral de personas con discapacidad visual, existe desde el año 2006 y cuenta con aproximadamente 450 personas (no videntes y de baja visión) que vienen trabajando con el programa. De estas personas, hasta el año pasado se habían generado 75 puestos de trabajo. En lo que va del 2009 se incrementaron 17 puestos más.
El proyecto posee como antecedente el programa “Integra”, que funcionó del año 2001 al 2004 y fue llevado a cabo por la Fundación Braille del Uruguay, financiado por la FOAL y apoyado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). A diferencia de este, Ágora es gestionado por la UNCU y financiado por la FOAL.
Por su parte, el Instituto BIOS, en el marco de las iniciativas comprendidas en su División de Desarrollo Social y Laboral, decide apoyar la formación de las personas con discapacidad visual, promoviendo de este modo, el mejoramiento de sus condiciones de empleabilidad.
Entre las medidas que BIOS ejecutará se encuentra la creación de un sistema de becas para los alumnos no videntes o de baja visión que le sean derivados del Proyecto Ágora, con previa evaluación de condiciones y aptitudes.
Por otro lado, BIOS apoya una de las iniciativas más importantes que presenta Ágora que es la “Sostenibilidad de Proyecto”, que apunta a que el día de mañana si deja de funcionar este Programa de Inserción Laboral para discapacitados visuales, continué el apoyo por parte de empresas de todo el país. Hasta el momento, Ágora ha logrado convenios con Intendencias, llevan a cabo capacitaciones a docentes de institutos de información o informática y capacitadores que quieran formarse en lo que respecta al lector de pantalla Jaws, (que permite a la población ciega trabajar Paquete Office, Internet y correo electrónico a través de un programa parlante que produce un estímulo auditivo) con el propósito de que en el futuro puedan brindar en los diferentes centros educativos capacitación a no videntes.
Actualmente cinco formadores están aprendiendo a usar el Programa Jaws, cuatro maestras y un docente de Operador Windows del Instituto BIOS, Diego Rodríguez. Los mismos son capacitados durante ocho sábados en jornadas de seis horas por un docente no vidente, Lic. Psic. Alejandro Rodríguez Poembo.
“En la primera clase los hago trabajar con el monitor apagado y trato de que tengan esa vivencia de la persona ciega que no puede usar el monitor”, expresa Rodríguez Poembo.
Más allá de lo complicado que pueda parecer la adaptación por parte de un docente vidente a esta metodología de trabajo, la pasión por educar y transmitir conocimientos opaca las dificultades.
Diego Rodríguez se desempeña como docente de Operador Windows en el Instituto BIOS desde hace once años y presentemente vive esta experiencia de capacitarse para dar clases a personas ciegas en el futuro.
“Cuando me lo propusieron, no lo dudé ni un segundo” afirma Diego, quien también expresó que sus primeros encuentros con los docentes no videntes le resultaron algo embarazosos… “La primera clase llegué primero y ya estaba Alejandro (docente). En ese momento me cayó la ficha de que era la primera vez en mi vida que me encontraba interactuando con una persona ciega y al principio me resultó una situación bastante incómoda, porque uno no sabe como actuar, que hacer o qué no. Enseguida fue él mismo el que se encargó de suavizar la situación y hacerme sentir bárbaro”.
Diego considera que dentro de todo Jaws es un programa sencillo y que lo más importante es aprender una serie de atajos en el teclado, ya que no se dispone del Mouse. “Todo pasa por el teclado, ese va a ser tu mundo. Una vez que tenés incorporado eso no es tan difícil”.
Asimismo destacó la labor de los docentes de Ágora, los cuales cumplen un rol fundamental en este proyecto. “Son excelentes, están muy atentos a todo y tienen mucha experiencia. Alejandro maneja la computadora de una manera admirable”, resalta Diego. Si bien para este docente la experiencia es nueva, se muestra muy seguro y entusiasta de poder transmitir sus conocimientos como lo hace día a día con los alumnos de BIOS. “Yo tengo una receta y es que mi forma de tratar a los alumnos es siempre la misma, no subestimo a nadie. Hay un montón de cosas a tener en cuenta en esta nueva experiencia pero no tanto relacionadas a la clase misma, sino quizás a cosas previas, como adaptarse al lugar, reconocerlo, sentirse cómodos, saber como llegar al baño y por otro lado tener una formación mínima o saber leer (…) Como para darte un ejemplo, creo que sería como una clase de Operador Windows para adultos, en donde vas con tiempos lentos pero más lentos aún. Esto no sería por un tema de capacidad o aprendizaje, sino por un tema de la situación en la que están, donde todo en el mundo de la informática nos entra por los ojos y a ellos les va a entrar por las manos”, expresa Diego Rodríguez.
Pese a las dificultades propias que presenta el hecho de incluir un curso para discapacitados visuales en un instituto donde su infraestructura y su público no están acostumbrados a esto, es una propuesta muy rica a nivel social que apunta a la integración y a la igualdad, y que la División de Desarrollo Social y Laboral de BIOS no pudo pasar por alto.
Al ser consultados, ambos docentes coinciden y trabajan para que esto salga adelante: “Sería lo ideal, es a lo que habría que caminar. Es importante que yo pueda hacer el curso que se me ocurra en un instituto donde se que va a haber una persona capacitada para brindármelo. Es un camino hacia la inclusión, dejando de lado el mito de que los ciegos tienen que ir a las instituciones para ciegos”, afirma Alejandro en su posición tanto de invidente como de docente. Por otro lado, Diego expresa: “creo que hay algo fundamental que es la integración que se puede lograr a través de esto. Existen familias que no aceptan la discapacidad de su hijo o lo esconden, no lo sacan de su casa. Ese es el principal problema…la motivación y la vida social es fundamental para que el niño logre hacer algo en el futuro. Creo que este proyecto sería como una “máquina de escape” para las personas que se encuentran en esta situación”. |
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