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"Uruguay en contexto internacional" por Dra. Lic. Magdalena Bas Vilizzio, docente de la carrera de Analista en Comercio Exterior.
Triple proyección
Históricamente Uruguay ha sido considerado inserto en el contexto internacional en base a una triple proyección de sus condiciones geográficas: “puerto, frontera y pradera”[1]. Si bien estos tres factores han sido clave en su desarrollo, la historia nos ha demostrado que conformarse con la simple tenencia de los mismos no es suficiente para una real y efectiva inserción internacional. Afortunadamente, nuestro país ha aprendido, y en algunos aspectos, aun está aprendiendo a aprovechar estas condicionantes que le ofrece la geografía para crecer internacionalmente.
A los efectos didácticos cambiaremos el orden de esta categorización, comenzando por la característica de Uruguay como pradera.
Pradera: Uruguay Natural. Comercio y servicios
Uruguay país natural, como dice el slogan de su marca país, es un agroproductor por excelencia, sus fértiles praderas así lo justifican. Con la limitante de poseer un mercado interno de menos de tres millones de habitantes, la exportación se vuelve una necesidad existencial. Sin embargo, en la actual coyuntura del comercio internacional, el productor “crónico” de commodities debe diversificarse para ser competitivo, más aun teniendo en cuenta los subsidios por parte de las naciones más poderosas del planeta.
Esta amenaza le ha brindado a nuestro país la posibilidad de reconstruirse productivamente, agregando a su lista de exportaciones tradicionales productos con valor agregado (como cueros preparados, productos lácteos, tejidos, vinos de alta calidad, maderas) y creando nuevos rubros exportables (software, medicamentos, piedras semipreciosas, etc.). Recién estamos empezando, pero la experiencia propia y de otros países de la región, demuestra que este es el camino a seguir para poder revertir nuestra balanza comercial levemente deficitaria (si no tenemos en cuenta los servicios). Las exportaciones en el año 2007 alcanzaron aproximadamente 4.500 millones de dólares FOB (principales rubros: carnes, cereales, semillas, lácteos, madera y lana) mientras que las importaciones fueron de 5.500 millones de dólares CIF (principales rubros: maquinaria, aparatos eléctricos, automóviles, petróleo)[2].
Un aspecto a destacar, es que las estadísticas de exportaciones de bienes, no incuyen la producción de pasta de celulosa por parte de la empresa Botnia, puesto que al tratarse de una zona franca (exclave aduanero) no es contabilizada a estos efectos.
En lo que va del 2008, según los datos obtenidos hasta el mes de setiembre inclusive, las cifras del año anterior se han superado, si bien en el último mes el ritmo exportador ha bajado dada la crítica situación de los mercados internacionales,
Dentro de este apartado, también debemos destacar el rol que viene jugando nuestro país como exportador de servicios turísticos (a pesar de la problemática vivida con la República Argentina las pasadas temporadas estivales). La oferta es variada y para todos los gustos: sol y playa en la costa este, historia y cultura en Montevideo y Colonia del Sacramento, aguas termales en el litoral nórtico, y turismo ecológico en los múltiples campos y estancias. En el año 2007, Uruguay recibió cerca de 1.815 millones turistas extranjeros, generando una ganancia de 750 millones de dólares. Puerto: Fuerte apuesta a los servicios
Anteriormente explicamos que Uruguay se ha caracterizado por ser un país agroexportador habiendo superado la condicionante natural de país exportador de commodities dando paso a las exportaciones con alto valor agregado. Sin embargo, el sector de los servicios no ha sido desarrollado hasta los últimos años.
Muchos han sido los elementos que determinaron esta reciente expansión de este sector productivo: bajos costos comparativos con la región y el resto del mundo, alto grado de capacitación de los recursos humanos, cuidado de la calidad y desarrollo sustentable, acceso generalizado a los medios de comunicación, etc. Así, el turismo, el mercado de las locaciones para el rodaje de publicidades y películas, y sobretodo la logística son los servicios más desarrollados en la actualidad.
La tercera proyección histórica de nuestro país era la de ser puerto, o mejor dicho, la de contar con el puerto de Montevideo, único en la región por sus condiciones naturales. Desde 1996 es el primer y único puerto libre en la costa atlántica de América del Sur. Esto significa que el en tráfico de mercancías por el puerto no se requieren autorizaciones ni procedimientos formales, estando exentas de tributos de importación durante su permanencia en el recinto portuario (Ley 16.246). A modo de ejemplo de la creciente importancia que va tomando nuestro puerto, se prevé el movimiento de 660 mil TEUs en el puerto de Montevideo.
De acuerdo las últimas proyecciones realizadas, 1000 millones de dólares serán las exportaciones del sector logístico al cierre de 2008, habiendo crecido un 39% en los últimos tres años.[3]
Por otra parte, cabe destacar los proyectos existentes en el área: la transformación del puerto de La Paloma en una Terminal de aguas profundas, la creación de una segunda Terminal de contenedores en el Puerto de Montevideo, el futuro Aeropuerto Internacional de Carrasco, y tal vez el proyecto más innovador de todos: la terminal de carga de hierro de la empresa angloaustraliana Río Tinto en la Agraciada.
Frontera: Alianzas estratégicas
Como último punto, evidenciamos que la ubicación que tiene nuestro país, el cual desde sus inicios históricos, se conformó como un “Estado tapón” entre los dos grandes de la región, Brasil y Argentina.
En este sentido, fue en 1991 que los países de la región dieron nacimiento al Mercosur, pero mucho antes en la mente de sus gestores. Entendido en un comienzo como una ampliación a Uruguay y Paraguay de los intentos integracionistas de Brasil y Argentina, actualmente es el tercer bloque de integración económica del mundo entero. Más allá de los muy sonados problemas entre sus miembros, la histórica rivalidad entre los grandes socios y el eterno pedido de igualdad real de los menores, el Mercosur ha sido la más fuerte apuesta regional de sus miembros.
Sin embargo, y más allá de la preferencia política que se pueda tener por un proceso en particular, no olvidemos que los sistemas de integración no son exclusivos ni excluyentes, sino que forman parte de la política de proyección internacional de sus Estados miembros.
En este sentido se encuentra el TLC con México, el TIFA con Estados Unidos, y los acercamientos con los nuevos centros productivos y comerciales del mundo, como son China e India. Ya ha sido manifestada la intención del actual Gobierno de negociar acuerdos de libre comercio con estos países, de modo de ampliar los horizontes de los productos nacionales.
A modo de conclusión
El camino de la inserción internacional es largo y debemos caminar con paso firme y seguro, buscando apoyo dentro y fuera la región y tratando de sacar provecho de las diferentes coyunturas internacionales. Como dice William Shakespeare: “En los negocios humanos hay una marea que, aprovechada en la pleamar, conduce a la fortuna, pero si no se aprovecha, todo el viaje de la vida va en medio de bajíos y naufragios.” (Julio César).
[1] Prof. Washington Reyes Abadie [2] Según datos de la CIU [3] Según datos de Prolog 2008: “La logística. Una política de Estado” |
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